¿FAMI™ a partir de inyecciones de células madre de grasa? El Dr. Roger Amar, fundador de la técnica, lo explica

"Rejuvenecimiento más seguro con una inyección muscular anatómica panfacial sistematizada"
El uso de la grasa autóloga se ha recomendado para aumentar tejidos durante un siglo. La inyección de grasa autóloga empezó a hacerse cada vez más popular en los 90, como una opción para aquellos pacientes que deseaban rejuvenecer potenciando el volumen facial. Sin embargo, esta técnica fue motivo de polémica y muchos investigadores sugirieron aumentar su potencial.
En 1995, Lipostructure® supuso un avance importante en la cirugía plástica, si bien, el alto porcentaje de reabsorción de grasa y la necesidad consecuente de un injerto adicional redujo considerablemente el valor de este método.
En 1996,tras 14 años aplicando el método tradicional de injerto de grasa, el Dr. Roger Amar llegó a la conclusión, de acuerdo con la literatura científica, de que la supervivencia de los trasplantes de grasa dependía principalmente de la vascularidad del tejido receptor y menos del tejido implantado y los métodos de reinyección.
Se descubrió que los 30 músculos de la expresión facial y el periostio eran mejores áreas receptoras para optimizar los resultados con un gran aumento de la calidad de la revascularización para el trasplante del tejido. Desde el principio, la técnica del Dr. Amar se centró más en la necesidad de una transferencia de tejido en o detrás de los tres planos de la musculatura facial y debajo del periostio del cráneo.
El tejido graso se obtuvo de centros de donación específicos tras la infiltración tumescente periférica. En una centrifugadora a varias velocidades se purificada el injerto y se concentraba el lipoaspirado con células madre adultas o preadipocitos (células multipotentes mesenquimales).
Tras este avance, 418 pacientes fueron tratados con este procedimiento, tanto en intervenciones estéticas como reparadoras plásticas. Los períodos de seguimiento fueron desde enero de 1997 a septiembre de 2005.
En la evaluación final, los resultados se consideraron satisfactorios y tanto el paciente como el cirujano quedaron contentos con el resultado a largo plazo. Después de 45-60 días, los trasplantes se estabilizaron y permanecieron durante todo nuestro estudio (hasta 9 años en 2005).
Aunque los pacientes eran plenamente conscientes del teórico riesgo de tener que volverse a someter al procedimiento, nunca tuvieron que hacerse ningún retoque; en muchas ocasiones se propuso otro procedimiento adicional FAMI™ (de la cara para conseguir la simetría) y se llevó a cabo después de nueve años.
Con el rejuvenecimiento se consiguió un “aspecto normal”, comparado con el “aspecto de máscara” asociado a menudo con los procedimientos invasivos como el lifting facial, el lifting de la frente, la blefaroplastia o el amplio uso de la quimiodenervación (Botox) u otros rellenos artificiales.
Mediante la restauración del contorno, la forma y la función de los 30 músculos de la expresión facial, el procedimiento FAMI™ demuestra ser una herramienta efectiva y gratificante en manos de un cirujano experimentado.
Dr. Roger E. Amar